domingo, 30 de septiembre de 2012

TIC, TAC...

Llueve, y en mi ventana te echo  de menos...

Y nunca imaginé lo que se pueden llegar a extrañar los tacones, tu cama, tus cosas.
...

Y hace tanto frío... Y hace tan poco que he vuelto para ya volverme a marchar...
Después de todo, las agujas del reloj siguen corriendo en mi contra.
Y no puedo hacer nada por detenerlas, por más que lo intente. Hoy supongo que cometí un error, aunque lo intente disfrazar, en un vano intento de creerme yo misma que huir a veces es lo mejor; sobre todo cuando eres incapaz de cambiar un poco las cosas.

Ahora soy una cobarde por un día haber sido demasiado valiente.

¿Qué importa ya?

De nada sirvieron nunca las lágrimas y lamentaciones, pero es que ahora menos. Intento convencerme de que esta es ya la única manera de empezar de cero; pero es que, simplemente, no soy capaz. Es cierto que no espero nada, porque sé que ni puedo ni mucho menos, debo; pero viví durante tantos años conformándome con lo mínimo que ahora no sé hacer otra cosa. Hubo tiempos de esos en los que bastaba con una mirada, ahora ya hasta eso me sobraría de saber que merece la pena una espera a ciegas...

Aunque no pueda ser, aunque no deje de repetirme que es una tontería.

En el fondo me pregunto si aún conservo ilusión por algo; ilusión de la de verdad, no de la de sonrisas fingidas. Y NO LO CREO.

Al menos conforme pase el tiempo todo esto se hará menos duro... Hasta que lo que aún me ata aquí termine desapareciendo.
Una semana, un mes tras otro; tic, tac...

miércoles, 26 de septiembre de 2012

26 de Septiembre, adorado Septiembre...

No te sueles dar cuenta de las cosas, o sueles hacer como que no te das cuenta... Intentas que no se note lo rápido que pasa el tiempo; día tras día, mes tras mes; año tras año. Sumando la mitad de una década un tanto extraña, y más bien, cómo decirlo... monótona.
Has intentado cambiar las cosas... Bueno, para qué engañarnos, lo cierto es que no has hecho nada, y todo porque no te ha dado la gana. Intentas defenderte y decir que lo has intentado por activa y por pasiva y que no has podido... Ni falta hace que te diga que todo eso no hay Dios que se lo crea...

Y ahora, después de tanto tiempo, tantas cosas, tantos cambios, es como volver al principio de todo; es como no conocer a nadie más que a ti y tener que sacar fuerza de donde a veces no la hay, sólo para salir a la calle mientras te repites a ti misma: 'ya está, no pasa nada, no está, pero tú '.

   ¿Y ACASO SIRVE DE ALGO?.

No paras de 'regañarte' a ti misma mentalmente; no paras de pensar que eres tonta por seguir con un lamento que más bien ya llega a rozar lo estúpido; no paras de repetirte una y otra, y otra vez que no importa. Pero ni tú misma te haces caso, ni tú misma te lo crees... Nadie podrá hacer nunca nada.

Te pones a leer las cosas de siempre, aquéllas que te hacen el mismo daño siempre, ¿qué te pasa ahora por la cabeza?...

       Pena, dolor, miedo.

Pero puede que esa 'Santísima Trinidad' no piensen separarse ya de tu lado... Intentas aceptarla, convives con ella lo mejor que puedes sabes, pero no es suficiente... Y todo porque ni tú misma pretendes que así sea.

Septiembre ha pasado prácticamente; el Verano ya hace tiempo que se fue... Tu Septiembre adorado te ha dejado un año más, junto a sus días amados y sus recuerdos odiados. Sólo queda dar la bienvenida a este Otoño que hace poco se ha logrado imponer, con su frío, sus chaquetas y pañuelos, y sus gripes... Sus brotes de inspiración para algunos y sus motivos añadidos de lágrimas para otros, todo lo que conllevan los días grises, tristes y lluviosos que un día para ti fueron lo mejor. Porque un día la lluvia sirvió como desinfectante de la peor herida que alguien pueda tener y consiguió con su astucia borrar el dolor que se aferraba a tu lado izquierdo. Justo como ahora. Pero ahora la lluvia ya no es ese desinfectante, más bien es el veneno, y te arrastra con ella; y te hace recordar con cada gota que cae desde el cielo al asfalto, aquel día. Y no te deja pensar, te consume con cada gota evaporada por el Sol. Te destroza cada día un poco más.

Eres incorregible y no eres capaz de darte cuenta de que, a 270 Km de distancia, poco importan ya la lluvia y los día calificados como 'lo mejor' o 'lo peor'.

Aquí todo va mal, aunque no se lo crean; aunque no sean capaces de creer cómo en un lugar como este  las cosas pueden seguir yendo mal.
Aquí sólo hay libros para evadirse un poco de la realidad, o más bien de tus sueños anhelados; aquí sólo hace falta montarte en un autobús para transportarte a un mundo totalmente diferente, que no quieres, y que  has elegido.
Cada día que pasa lo tachas e intentas olvidarlo. Son sólo eso: días tachados; días que no valen y que lo único que pretendes es que se pasen lo más rápido posible.

   Y, sin embargo, puede que te estés empezando a percatar de que las cosas podrían comenzar a ir bien en cuanto tú les dieras una oportunidad. La oportunidad para poder ver ese vaso medio lleno el tiempo que te quede aquí; la oportunidad para no arrepentirte el resto de tu vida de haber desaprovechado el tiempo que tienes para olvidarte de TODO, y de todos...


Briggite

domingo, 23 de septiembre de 2012

Las noches, que no son buenas consejeras.



           El Otoño siempre me gustó. Tiene esa débil esencia de Septiembre que va desapareciendo conforme los meses de frío van llegando uno por uno. 

Mis ansias de que este Otoño llegara y, con él mi estancia en Madrid, desaparecieron hace bastante. Y ahora comprendo, paseando por estas calles, que puede que ese encanto de la capital esté un poco sobrevalorado. Que no era Madrid quizá lo que tanto me gustaba.

Al menos aquí hace frío, ese frío acompañado de la lluvia de Septiembre que aún tanto me gusta; al menos ese frío despierta un poco mi mente y me ayuda a no quedarme el día tumbada en la cama mirando al techo y preguntándome cómo serían las cosas de haber estado en la misma situación pero de otra manera...

Y NO.

Aún sigo convencida de que esto no es más que otra de mis absurdas pesadillas, y lo único que hago es mirar a mi alrededor intentando acostumbrarme a lo que veo para no volverme un poco más loca.

No seré otras más de esas personas que se pasan la vida lamentándose y culpando a la distancia y a los kilómetros de todos sus problemas. NO.
Las cosas de la vida vienen y van, no podemos aferrarnos a algo que se fue hace años y pasarnos el día lamentándonos... Aunque lo cierto es que la idea de pasarme el día encerrada en estas cuatro paredes viendo cómo la vida en Madrid sigue pasando sin nada más interesante que hacer que echar cuatro lágrimas mal echadas encima de la cama no está del todo mal, porque es justo lo que hago día a día, mejor hacerlo aquí que allí, ¿no?.

Entra frío por la ventana, pero no es el único frío que siento. El frío del dolor izquierdo es aún peor.


Entra y sonríe, no tienes otra cosa que hacer.

Así es como voy tachando y, con ello, descartando, los consejos que me doy a mí misma UNO POR UNO. Porque no los quiero; no me valen.

Me dan ganas de entrar en mi propia mente y así poder ocupar el hueco de ciertos pensamientos con otras cosas; y así no tener que preocuparme más por cosas que quizá carezcan ya en este 23 de Septiembre de sentido alguno. Y no puedo...
Y odio los 'no puedo'.... ¿Y entonces por qué últimamente no dejo de decir otra cosa?.

Es cierto, nada de esto tiene encanto alguno para disfrutarlo sola. Pero esto me ayuda a no desesperar, 

porque ya no espero; porque esperar duele. 

Y yo ahora lo único que quiero y espero es poder hacer lo que desde hace tanto tiempo tuve que haber hecho. Pero quizá sea tarde

Me tomaré otro café, de los malos, de esos de bote que terminan por no saberte a nada cuando llevas un par de ellos.... Tomaré café por no aferrarme a algo más fuerte, por tener algún arma con la que poder matar alguno de esos recuerdos que aparecen y me asaltan cuando menos me lo espero. 

Me perderé en este día que ya acaba, y amaneceré con una vida nueva, como hace un par de días. Como hace un par de años. Como todas esas veces que repetí lo mismo y eso mismo se convirtió en nada; como hoy, como mañana...