miércoles, 26 de septiembre de 2012

26 de Septiembre, adorado Septiembre...

No te sueles dar cuenta de las cosas, o sueles hacer como que no te das cuenta... Intentas que no se note lo rápido que pasa el tiempo; día tras día, mes tras mes; año tras año. Sumando la mitad de una década un tanto extraña, y más bien, cómo decirlo... monótona.
Has intentado cambiar las cosas... Bueno, para qué engañarnos, lo cierto es que no has hecho nada, y todo porque no te ha dado la gana. Intentas defenderte y decir que lo has intentado por activa y por pasiva y que no has podido... Ni falta hace que te diga que todo eso no hay Dios que se lo crea...

Y ahora, después de tanto tiempo, tantas cosas, tantos cambios, es como volver al principio de todo; es como no conocer a nadie más que a ti y tener que sacar fuerza de donde a veces no la hay, sólo para salir a la calle mientras te repites a ti misma: 'ya está, no pasa nada, no está, pero tú '.

   ¿Y ACASO SIRVE DE ALGO?.

No paras de 'regañarte' a ti misma mentalmente; no paras de pensar que eres tonta por seguir con un lamento que más bien ya llega a rozar lo estúpido; no paras de repetirte una y otra, y otra vez que no importa. Pero ni tú misma te haces caso, ni tú misma te lo crees... Nadie podrá hacer nunca nada.

Te pones a leer las cosas de siempre, aquéllas que te hacen el mismo daño siempre, ¿qué te pasa ahora por la cabeza?...

       Pena, dolor, miedo.

Pero puede que esa 'Santísima Trinidad' no piensen separarse ya de tu lado... Intentas aceptarla, convives con ella lo mejor que puedes sabes, pero no es suficiente... Y todo porque ni tú misma pretendes que así sea.

Septiembre ha pasado prácticamente; el Verano ya hace tiempo que se fue... Tu Septiembre adorado te ha dejado un año más, junto a sus días amados y sus recuerdos odiados. Sólo queda dar la bienvenida a este Otoño que hace poco se ha logrado imponer, con su frío, sus chaquetas y pañuelos, y sus gripes... Sus brotes de inspiración para algunos y sus motivos añadidos de lágrimas para otros, todo lo que conllevan los días grises, tristes y lluviosos que un día para ti fueron lo mejor. Porque un día la lluvia sirvió como desinfectante de la peor herida que alguien pueda tener y consiguió con su astucia borrar el dolor que se aferraba a tu lado izquierdo. Justo como ahora. Pero ahora la lluvia ya no es ese desinfectante, más bien es el veneno, y te arrastra con ella; y te hace recordar con cada gota que cae desde el cielo al asfalto, aquel día. Y no te deja pensar, te consume con cada gota evaporada por el Sol. Te destroza cada día un poco más.

Eres incorregible y no eres capaz de darte cuenta de que, a 270 Km de distancia, poco importan ya la lluvia y los día calificados como 'lo mejor' o 'lo peor'.

Aquí todo va mal, aunque no se lo crean; aunque no sean capaces de creer cómo en un lugar como este  las cosas pueden seguir yendo mal.
Aquí sólo hay libros para evadirse un poco de la realidad, o más bien de tus sueños anhelados; aquí sólo hace falta montarte en un autobús para transportarte a un mundo totalmente diferente, que no quieres, y que  has elegido.
Cada día que pasa lo tachas e intentas olvidarlo. Son sólo eso: días tachados; días que no valen y que lo único que pretendes es que se pasen lo más rápido posible.

   Y, sin embargo, puede que te estés empezando a percatar de que las cosas podrían comenzar a ir bien en cuanto tú les dieras una oportunidad. La oportunidad para poder ver ese vaso medio lleno el tiempo que te quede aquí; la oportunidad para no arrepentirte el resto de tu vida de haber desaprovechado el tiempo que tienes para olvidarte de TODO, y de todos...


Briggite

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