lunes, 1 de octubre de 2012

Adiós, Septiembre.


     Adiós a los recuerdos; a los recuerdos de los días lluviosos; a las noches en vela esperando mensajes que quizá jamás llegaron y sólo fueron un sueño más.

Se despiden los días raros, los días que vacilaban entre Otoño y Verano, aquéllos que te obligaban a salir en manga corta y una chaquetilla, 'por si las moscas'. Ahora llega el frío cortante, el que duele, y el que tanto gusta a la mayoría sólo porque no deja paso al vacilar de los días soleados y vagos del Verano; al divagar entre sueños que no se cumplen, por mucho que duela.

Comienza Octubre, y con él las mil y una obligaciones de cada Invierno... Esas mismas que nunca cumplo; los propósitos del frío, esos que nunca llevo a cabo.

Ojalá lo único malo de este nuevo Invierno fuera el tener que despedirse de la 'chaquetilla de por si acaso' y darle la bienvenida al abrigo, el jersey y los guantes. OJALÁ.
Ojalá y no doliera tanto el frío en las manos, ojalá las lamentaciones nos sirvieran a veces para algo...

Pero no.

El dolor suele ser frío y parece que la cura también. Pero es mucho más llevadero el frío, para qué engañarnos...
Es mucho mejor el no tener que salir de tus cuatro paredes con calefacción y manta y así poder evadirte del mundo que te rodea; es mucho mejor el taparse los oídos con un gorro para no escuchar esa voz interior que no para de repetir lo mucho que echas de menos esa vida apoteósica. Es mucho mejor el no tener que dar explicaciones y repetir lo genial que estás cuando en realidad te quedas encerrada en ti misma día tras día...

Así las cosas no van a ir a mejor... pero puede que tampoco a peor.

Recuerdas cuando le dabas al frío las connotaciones necesarias para que careciera de dolor cuando él se encontraba a tu lado; hace tanto tiempo de eso que ahora esas connotaciones intentas guardarlas para cuando te veas con el frío dolor al cuello y duela tanto que no puedas respirar, porque total, ya no hay nadie a tu lado.

Dijeron que iba a costar acostumbrarse, yo sabía que no lo haría nunca. Después de todo, nunca lo he hecho.

Los días siguen pasando, los meses siguen llegando. Hoy llega Octubre, pronto será Diciembre el que haga su entrada triunfal por la puerta grande. Diciembre. Y para esos entonces aquí por Madrid la nieve llegará hasta la altura de las rodillas y el termómetro se disparará de frío; pero eso es ya otra historia, es aun peor sentir que la nieve congela tu interior.

Briggite

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